lunes, 6 de abril de 2015

ORIGEN MUSULMÁN DEL CASTILLO DE BURGUILLOS DEL CERRO (EXTREMADURA). HISN ISLÁMICO


                                                       Fotografía aérea del castillo
                                                      Fotografía frontal del castillo

Estimados amigos,

En días pasados estuve con el geólogo Ricardo Guisado González, realizando un profundo análisis de los muros exteriores de la antigua Iglesia de Santa María de la Encina y de los muros exteriores de las torres del castillo.
Nuestro objetivo era analizar el sistema de construcción, materiales empleados, tipos de granito y la cantería utilizada. Asimismo, teníamos la finalidad de comparar los muros del testero o capilla mayor de Santa María con los muros de las dos torres más antiguas del castillo: las cuadradas.

En primer lugar, analizamos los muros exteriores de la antigua Iglesia de Santa María de la Encina.


                                        Antigua iglesia de Santa María de la Encina

                                               Antigua iglesia de Santa María de la Encina

Después subimos al castillo e iniciamos el análisis de la torre cuadrada, situada a la derecha de la entrada al mismo.


                                                         Torre cuadrada del castillo

A continuación estudiamos, desde el exterior, la muralla situada entre las dos torres cuadradas y los enormes muros exteriores de la torre del homenaje. La conocida como "torre parda" o del homenaje es un magnífico ejemplo de la arquitectura templaria.


                                                 Vista parcial de la torre del Homenaje

Hasta ese momento todos nuestros estudios y análisis, cuyos resultados serán objeto de un próximo artículo en este blog, nos daban un mismo sistema constructivo: mismos sillares de granito para realizar las esquinas de las torres e igual cantería.
Para nosotros estaba siendo claro que correspondían a un mismo sistema constructivo.

Nuestra conclusión estaba siendo que los muros exteriores de las dos torres cuadradas del castillo fueron levantados en la época templaria, a partir de la conquista de los terrenos burguillanos por Alfonso IX y su donación a la Orden del Temple.

Continuamos, una vez analizados los muros exteriores de la torre del homenaje, con la observación de la torre llamada la Azotea -pequeña torre de vigilancia adosada a la torre del homenaje-.


                                           Torre la Azotea, al fondo la del Homenaje

Nuestra sorpresa fue grande al analizar los muros exteriores de la torre la Azotea: cambiaba el sistema constructivo. Diferente tipo de cimentación y esquinas de la torre que ya no estaban construidas con los perfectos sillares de granito escuadrados por las manos artesanas de los canteros de la época templaria. Teníamos ante nosotros unos muros realizados en su parte baja con pequeños y desiguales bloques de granito. Los cimientos de la torre de la Azotea están asentados y se adaptan sobre masas de granito propias del terreno.


                                          Parte baja de la torre la Azotea, al fondo la del Homenaje

 Seguimos analizando los muros de la torre de la Azotea y ahí estaba claramente una zona realizada con tapia, enlucida con arena y cal, sistema constructivo propio de la época almohade.
El enlucido realizado hacía siglos se había desprendido y nos dejaba ver la tapia realizada por manos musulmanas.


                                Primer plano del muro de la torre la Azotea realizado con tapia


Habíamos encontrado la prueba cierta del origen del castillo, la mitad baja de la torre de la Azotea es de construcción musulmana y esta torre debió de pertenecer a un hisn islámico -asentamiento fortificado-.

Este hallazgo quería contrastarlo con el arqueólogo que más y mejor ha estudiado, en los últimos años, el patrimonio burguillano: Víctor Gibello Bravo, director de la empresa de estudios arqueológicos Arqveocheck. Así, el pasado jueves 26 de marzo, quedé con Víctor para subir al castillo, acompañados también de nuestro buen amigo Apolonio Conde Olmedo, para mostrarle mis conclusiones sobre el origen de la parte baja de la torre de la Azotea.
El análisis del arqueólogo Víctor Gibello Bravo y sus conclusiones fueron claras: refrendaba en su totalidad mi opinión sobre el origen musulmán de la parte baja de la torre de la Azotea. 



                                                               Torre la Azotea   

El hallazgo de la existencia de una torre de origen musulmán significa un cambio total en la historia escrita hasta la actualidad de Burguillos del Cerro: los templarios no habían sido los fundadores de Burguillos. Cuando llegaron los cristianos en 1230 ya existía una población musulmana en Burguillos.

Durante la dominación musulmana Burguillos contaba con un hisn islámico -asentamiento fortificado- que articularía el poblamiento de la zona. Su origen puede datarse en el siglo X, cuando los husûn (plural de hisn) eran castillos que servían de vigilancia y control de la zona en la que se encontraba.
Normalmente, estos husûn protegían pequeñas poblaciones o alquerías, en las que habitaban los musulmanes. Todo el cerro del castillo está repleto de restos de cerámica de período almohade. Son visibles en la ladera cimentaciones de las antiguas casas de la población que rodeaban el alcázar musulmán.      

A este hisn islámico, hemos de sumarle las construcciones musulmanas existentes en la antigua Iglesia de San Juan Bautista. En el siglo X se construyó la zawiya, que el arqueólogo Víctor Gibello Bravo nos define como: "conjunto de edificios dedicados a hospedería y escuela coránica alzado en las inmediaciones de una rabita".

En la antigua Iglesia de San Juan Bautista teníamos: una zawiya -escuela coránica-, una rabita -edificio religioso-, y una maqbara -cementerio musulmán-. El edificio de la rabita se ha conservado hasta nuestros días. 



                                              Antigua iglesia de San Juan Bautista

Seguramente, en torno a San Juan, debió existir una pequeña población musulmana, en los antiguos barrios de Pelambres -los pelambreros eran personas que tenían por oficio quitar el pelo a las pieles-  y Almenitas. Estarían situados entre San Juan y la Rivera de San Lázaro. Aún hoy se conoce una parte de la rivera como "charco de los pelambres".



                                                   Antigua iglesia de San Juan Bautista


En el paseo de la Fuente Llano teníamos la hermosa fuente, también de construcción musulmana. Hoy aún se conserva, bajo el paseo, su estanque y parte de la fuente.



               Dibujo de las columnas y bóveda de la fuente. Manuel Trullás y Soler (1883)


CONCLUSIÓN.

Durante la época de dominio musulmán Burguillos debía de ser una población de cierta importancia, que vivía al resguardo de su población fortificada - hisn-. Convivía una población de origen musulmán con otra de origen mozárabe -personas de origen hispano visigodo-.

La población contaba con un hisn -asentamiento fortificado-, una zawiya -escuela coránica-, una rabita -edificio religioso- y  una maqbara -cementerio musulmán-.
Debía de estar concentrada en dos zonas: una alrededor de la zona fortificada y otra entre San Juan y la rivera de San Lázaro.

Después de la conquista cristiana parte de la población musulmana continuó viviendo en Burguillos, hasta la expulsión general de los moriscos en España, en el año 1611.
Juan Solano de Figueroa, en la "Historia Eclesiástica de la Çiudad y Obispado de Badajoz"(1670), nos cuenta que en el año 1611 fueron expulsados de Burguillos los últimos moriscos que aún habitaban en la población. Se expulsó a 120 moriscos, que vivían en 24 casas.
Aún hoy podemos ver las fachadas de sus casas en varias de las calles aledañas a la Plaza Alta.

En el año 711 los musulmanes habían llegado a las tierras burguillanas. En el año 1230 los cristianos conquistaron el Burguillos musulmán. En el año 1611 abandonaron la población los últimos moriscos que aún habitaban en ella. 

Este hallazgo, que cambia la historia escrita hasta la actualidad sobre la fundación de Burguillos del Cerro, no hace más que ahondar en la necesidad de que se realice un completo estudio arqueológico sobre nuestro castillo y su entorno. Sus piedras están reclamando la atención desde hace siglos.   

Un cordial saludo.


Antonio Surribas Parra.

Agradecimientos:


A Víctor Gibello Bravo, Arqueólogo, por su ayuda y consejos para la realización de este artículo.
A Ricardo Guisado González, Geólogo, por su ayuda para la realización del estudio de los muros.
A mi hijo Antonio por la corrección de este artículo.

(Reservados todos los derechos de autor. Prohibida la reproducción sin permiso del autor)